El procesador (CPU, por Central
Processing Unit o Unidad Central de
Procesamiento), es por decirlo de alguna manera, el cerebro del ordenador.
Permite el procesamiento de información numérica, es decir, información
ingresada en formato binario,
así como la ejecución de instrucciones almacenadas en la memoria.
El procesador (denominado CPU,
por Central Processing Unit)
es un circuito electrónico que funciona a la velocidad de un reloj interno,
gracias a un cristal de cuarzo que, sometido a una corriente eléctrica, envía
pulsos, denominados "picos". La velocidad
de reloj (también denominada ciclo), corresponde al número de pulsos por segundo,
expresados en Hertz (Hz).
Cuando el procesador ejecuta instrucciones, la
información almacena en forma temporal en pequeñas ubicaciones de memoria local
de 8, 16, 32 o 64 bits, denominadas registros.
Dependiendo del tipo de procesador, el número total de registros puede variar
de 10 a varios cientos.
Los registros más importantes son:
·
el registro
acumulador (ACC), que
almacena los resultados de las operaciones aritméticas y lógicas;
·
el registro
de estado (PSW, Processor Estado: Word o Palabra de Estado del Procesador), que contiene
los indicadores de estado del sistema (lleva dígitos, desbordamientos, etc.);
Las señales
de control son señales
electrónicas que orquestan las diversas unidades del procesador que participan
en la ejecución de una instrucción. Dichas señales se envían utilizando un
elemento denominado secuenciador.
Por ejemplo, la señal Leer/Escribir permite que la memoria se entere de que el
procesador desea leer o escribir información.
El procesamiento
paralelo consiste en la
ejecución simultánea de instrucciones desde el mismo programa pero en
diferentes procesadores. Implica la división del programa en múltiples procesos
manejados en paralelo a fin de reducir el tiempo de ejecución.
No obstante, este tipo de tecnología necesita
sincronización y comunicación entre los diversos procesos, de manera similar a
lo que puede llegar a ocurrir cuando se dividen las tareas en una empresa: se
distribuye el trabajo en procesos discontinuos más pequeños que son manejados
por diversos departamentos. El funcionamiento de una empresa puede verse
afectado en gran medida si la comunicación entre los distintos servicios
internos no funciona de manera correcta.


